Templo de Pardo


Construcción que data de los primeros años del siglo XVII. Entonces era una sencilla capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, que formaba parte de la hacienda de minas de nuestra Señora de Guadalupe o Pardo.

Templo de Santa María de la Asunción


La construcción de este Templo se inició en abril de 1873, con fondos y terrenos otorgados por el gobernador Florencio Antillón, según proyecto del arquitecto José Noriega. Posee una torre central que acoge un reloj alemán colocado en 1875.

Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato


Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato

Parroquia de Belén


En 1727 la Orden de los betlemitas solicitó la cooperación y auxilio para fundar en esta ciudad un hospital con hospicio-convento y Templo de Belén. Poco después de 1773 en los terrenos de la antigua hacienda de beneficio de “Cervera”, se inició la construcción del inmueble. Su fachada es de estilo barroco churrigueresco, que aún conserva su tallado original.

Santuario de Cristo Rey


A 2,600 metros sobre el nivel del mar sobre la cúspide del Cerro del Cubilete, se construyó este santuario. Es uno de los más importantes y marca el centro geográfico de nuestro país.

Originalmente el sitio estuvo ocupado por una estatua de Cristo Rey de menores dimensiones que fue destruida al ser bombardeada desde una avioneta durante la época más crítica de la llamada “Guerra Cristera” última etapa armada de la revolución mexicana.

El edificio actual sirve de base a la gigantesca estatua que mide 20 metros de altura y pesa 80 toneladas, fue construida por Nicolás Mariscal en 1944, quien edificó antes una capilla a la misma advocación en un costado de la Catedral de León. Todo el edificio y también la imagen de Cristo siguen la tendencia llamada Art Deco.

Santuario de Guadalupe


Edificado en el siglo XVIII. Se caracteriza porque durante las fiestas que ahí se celebran en el mes de diciembre, en honor a la Virgen de Guadalupe, se reúnen grupos de danzantes de varias partes del Estado.

Santuario del Mineral de Cata


Dado el espíritu religioso de la época, fue costumbre entre los mineros erigir capillas en sus sitios de trabajo para cumplir con sus obligaciones piadosas. Este fue el origen del Templo que podemos ver ahora. Cuenta la tradición que la imagen de Cristo que se venera en el Templo actual fue enviada a Cata por el rico minero Alonso de Villaseca, – propietario de grandes minas en Ixmiquilpan, Cardonal y Zimapán – para ser venerada en una de las haciendas que tenía en Cata. No obstante, para albergar a la escultura y sus devotos en un espacio adecuado, se iniciaron los trabajos de construcción del Templo actual en el año de 1709 y tras largos periodos de suspensión se concluyeron 1789.

El Santuario del Mineral de Cata es ahora un centro religioso de importancia nacional, ya que a él acuden fieles de todas las regiones del país a venerar la milagrosa imagen del Cristo de Villaseca, impulsados preferentemente por el deseo de conseguir indulgencias, bienes y favores.

Templo de la Compañía de Jesús


Sin duda el mejor ejemplar de la época de oro de Guanajuato, pues marca en la historia artística la evolución definitiva de la arquitectura churrigueresca de la Nueva España. La construcción de este Templo se inicio en el año de 1747 y se terminó en 1765.

Templo de la Santa Casa


Pequeña capilla dedicada a la veneración de San Juan Bautista desde su origen; posteriormente, en el siglo XIX, pasó al dominio de la Orden Franciscana hasta que les fue entregado su propio Templo.

Templo de los Hospitales


En 1560 se inició la construcción del hospital para indios tarascos. Cinco años después fue inaugurado y dedicado a la veneración de la Virgen del Rosario. En 1913 se trajo de Europa la imagen de María Inmaculada que actualmente se venera.

Templo de San Cayetano


En 1775 comenzó su construcción en un área próxima a la mina de Valenciana y fue terminado en 1788. De estilo churrigueresco en cantera rosa, su altar y retablos están cubiertos de oro laminado. Conocido también como Templo de la Valenciana, está dedicado a San Cayetano, confesor y patrono de los mineros.
En sus inicios perteneció a la Orden Hospitalaria de los Latinos, quienes construyeron, contiguo al Templo, un convento que no ocuparon y que hoy alberga a la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato.

Templo de San Diego


La orden franciscana inició su construcción en 1667. La inundación de 1780 lo destruyó. La obra de reconstrucción fue costeada por el primer Conde de Valenciana y se concluyó en 1784. La fachada, labrada en cantera rosa, constituye un preciado ejemplo del estilo churrigueresco.

Templo de San Francisco


Cuando los franciscanos llegaron a Guanajuato fundaron un hospicio al lado del Templo de San Juan Bautista, el cual se les cedió hacia 1828. Ahí se asentó el convento de San Francisco, cuyo edificio se concluyó en 1792. Los franciscanos decoraron el interior con altares de piedra labrada según el gusto neobarroco de la época.

Templo de San Javier


Tiene sus orígenes en la segunda mitad del siglo XVII, en la hacienda de beneficio de metales denominada San Francisco Javier, como una simple capilla, en donde se administraban los sacramentos a los propietarios y mineros.

Templo de San José


En la subida de San José, junto al callejón y la Plazuela de Carcamanes, hacia el Cerro del Cuarto, se encuentra ubicado el bellísimo Templo de San José.

Templo de San José Santiago (Marfil)


Éste Templo se encuentra en Marfil, poblado que creció en las riberas del río Guanajuato entre los siglos XVIII, y que fue asiento de numerosas haciendas de beneficio. Su construcción data de 1854. En este lugar se venera a la Inmaculada Concepción de María Santísima y al Señor San José.

Templo de San Roque


La pequeña iglesia de San Roque, ubicada frente a una atractiva placita de un encanto urbano incomparable, fue construida a principios del siglo XVIII, hacia el año de 1726. Su fachada es de estilo barroco. En la Plazuela se escenifican desde 1953 los Entremeses Cervantinos que dieron origen al Festival Internacional Cervantino en el año 1972.

Templo de San Sebastián


Durante la época colonial podrían contarse en Guanajuato tantos cementerios como iglesias, en virtud de que en casi todas ellas los atrios cumplían las funciones de tales. Para entonces el de San Sebastián, que data del siglo XVIII, se encontraba fuera del perímetro de la Ciudad. En el año de 1782 un feligrés de apellido Moratín construyó con la ayuda de limosnas el Templo que se encuentra en el interior de ese camposanto.

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